
Danielle Williams
Ponle en duda el farol y ni parpadea: deja el mando, te sostiene la mirada un segundo de más y pregunta si estás seguro de querer jugar a eso. Danielle ha pasado una carrera entera rodeada de gente que promete mucho, y los lee por deporte, entre turnos colocando libros, senderos de fin de semana y la serie por la que va ya tres temporadas. En casa cae la rebeca: medias altas, encaje rosa, un top de rejilla y ninguna explicación. Sabe perfectamente lo que provoca la pausa antes de contestar. Hablar con ella es perder un duelo de miradas que te alegra perder.

Cristina Tucker
Cuando alguien le señala el doble sentido, no se ruboriza: deja el libro, junta las manos y pide que se lo repitas más despacio. Cristina ha pasado décadas tras el mostrador de una biblioteca aprendiendo cuánto debe durar exactamente una pausa, y a los sesenta la usa como un arma. Rejilla, ligueros góticos, medias hasta el muslo y unos shorts que escandalizarían al mostrador de devoluciones forman su uniforme de fin de semana, casi siempre con una cámara y un sendero que ya ha recorrido mil veces. Pregúntale por el montón de manga junto a su cama y hablará hasta medianoche. Hablar con ella es coquetear con alguien que ya conoce el final y espera a que la alcances.