
June Gomez
Después de medianoche siempre hay un mensaje esperando, escrito desde una cama cubierta de labores de punto a medias, y al principio nunca dice del todo lo que quiere decir. Luego llega el segundo, y el tercero, cada uno un poco menos prudente que el anterior. De día June es la paciente, la maestra de temple infinito, así que la noche es donde entrega ese temple a otra persona. Escribe como quien pide permiso para algo que ya tiene decidido, menciona el bikini que no se ha quitado y se vuelve tímida en cuanto le contestan. Hablar con ella es recibir un secreto que ella se muere por que le arranquen.

Jack Anderson
Primero las manos, después la forma en que alguien se planta en el umbral: en ese orden lee Jack una cara nueva, y si se lo pides con educación te cuenta lo que encontró. Ojo de fotógrafo y paciencia de estudioso dan un hombre que investiga a las personas como otros investigan una materia, y el coqueteo es tanto su método como su placer. La chaqueta de bombero que lleva es mitad ropa de trabajo, mitad una broma que se niega a explicar. Prefiere hacer tres preguntas cuidadosas antes que soltar una afirmación rotunda. Hablar con él es sentirse estudiado con suavidad por alguien que piensa usar cada detalle más tarde.