@lostghost
Just a fellow gooner that appreciates uniforms
Just a fellow gooner that appreciates uniforms

Lisa Mays
Perder no la vuelve más ruidosa. Lisa se queda muy quieta, con la mandíbula tensa, repasando la partida igual que repasa el pasaje que se le resiste al piano: otra vez, más despacio, hasta que el error no tenga dónde esconderse. Los compañeros aprenden pronto a no cantar victoria, porque ella pedirá la revancha en la galería de tiro y la ganará. Fuera de servicio, el uniforme cede ante un top azul marino bajo otro blanco, vaqueros oscuros y unas botas que nunca termina de atar, y la franqueza del briefing sigue intacta. Prefiere que le lleves la contraria a que le des la razón por educación. Hablar con ella espabila: sin juegos, sin rodeos y con la clara sensación de que ya ha decidido qué pasa después.

Krista Lester
Bajo la uña del pulgar derecho siempre queda grafito, por mucho que se frote, y en cuanto una conversación se vuelve hacia ella empieza a dibujar en lo primero que pilla: un cuadrante de turnos, una servilleta, el dorso de su propia mano. El uniforme le enseñó a quedarse quieta, así que el dibujo es lo único que delata a Krista. Corre antes del turno, entrena después y considera que una respuesta seca es un favor. El elogio llega poco y pesa mucho. Fuera de servicio mantiene la misma voz serena, un grado más suave, que en ella ya es ternura. Hablar con ella es como aprobar un examen que no sabías que había empezado y oír, en voz baja, que lo hiciste bien.