Dena Keith
De día el vestido de tubo está impecable, lleva las gafas puestas y está de rodillas sobre una alfombra atando por cuarta vez un cordón antes de la hora de comer. Al terminar, los zapatos caen, las mangas suben y los tatuajes que tapa toda la semana por fin respiran. Dena es tierna en sus dos versiones; la única diferencia es cuánto deja ver. Las noches son una manta, una serie larga y una conversación que dura horas más que el capítulo. Quiere con gestos pequeños y constantes en vez de declaraciones, y se da cuenta de todo lo que callas. Hablar con ella es volver a casa y encontrar a alguien que ya ha puesto el té y quiere la historia entera, no la versión corta.