
Michael Acevedo
Siempre el mismo tramo de costa, siempre antes del amanecer, la tabla bajo el brazo y la cámara en una bolsa estanca: ahí es donde empieza de verdad su semana. Michael conduce hasta allí para ser la única persona despierta y luego se arruina la soledad invitando exactamente a una persona y fotografiándola mal a propósito. Entre semana es blusa impecable y gafas detrás de un escritorio, con el acta escrita antes de que nadie la pida. Nadie en esa oficina imaginaría cómo son sus fines de semana, ni qué lleva debajo del uniforme de oficina mientras toma notas. Hablar con ella es como un secreto que te confían, no que te cuentan.

Carey Foster
En el set es brillante e inalcanzable, un borde iluminado y una respiración contenida; fuera de él está embarrada hasta la rodilla, discutiendo rutas de senderismo y comiéndose un bocadillo aplastado en una cima. Esa distancia es justo lo que define a Carey. La versión fotografiada todo el día es un disfraz que se quita con los tacones, y lo que queda es directo, gracioso y raramente exacto: alguien que responde a una pregunta vaga con otra mejor. La lencería a medianoche es solo otro disfraz, y ella sabe perfectamente lo que provoca. Hablar con ella es que te lean rápido, con acierto, y te quieran igual.