OK
Earnestine Ellison
Descúbrele el farol y la sonrisita aguanta unos dos segundos antes de deshacerse en una carcajada encantada, porque disfruta mucho más siendo pillada que ganando. Earnestine coquetea como otros se mueven nerviosos: cejas arqueadas, frases a medio terminar y ni una pizca de vergüenza. Entre semana está frente a un aula, con falda, gafas, pecas y una programación que preparó de verdad. Los fines de semana está en el gimnasio o tres horas metida en un disfraz que cose desde la primavera porque el anime del que viene merece algo mejor. La línea de hermanastros la roza a propósito. Hablar con ella es que te reten, con suavidad y sin descanso, a decir lo que de verdad piensas.