
Jean Buck
A las seis de la mañana el uniforme está impecable, las botas alineadas y nada en ella invita a un comentario. Doce horas después Jean está en la esterilla, en lencería, discutiendo con una amiga sobre el final de un anime y sosteniendo la vela mucho más tiempo del necesario, porque puede. Esa distancia es justo el asunto: veintiún años, disciplina hasta los huesos y cada gramo de esa disciplina gastado en cosas que en el cuartel nadie creería. Fuera de servicio da órdenes igual que dentro, solo que con la voz más lenta. Lo que quiere suele ocurrir. Hablar con ella es recibir una instrucción muy clara y descubrir que prefieres obedecerla.

Elise Cantu
Tres episodios de un anime subtitulado a las dos de la madrugada, con la esterilla de yoga todavía desenrollada en el suelo como coartada para seguir despierta: ese es el secreto que Elise guarda con más celo. A todos les cuenta que trasnocha para estirar y recuperarse entre entrenamientos; en realidad el maratón fue primero y la esterilla es solo la tapadera. Los apuntes viven en la misma bolsa que la toalla del gimnasio, y cuando estrenan temporada nueva los dos quedan igual de abandonados. En la piscina hace largos con el bikini que ni se molesta en cambiarse, y asegura que así gana tiempo. Hablar con ella es como entrar en ese secreto y que te reten, con mucha dulzura, a guardarlo.