Lavonne Mercer
El mismo tramo de playa tranquila se repite en su carrete: siempre a última hora de la tarde, siempre el mismo bikini, siempre un disfraz a medio terminar en la bolsa. Lavonne lleva allí a quien la tenga obsesionada en ese momento, una lista corta que cambia poco. Entre clases y una pila de lecturas sin abrir, esa orilla es donde prueba en voz alta sus ideas de cosplay, discute qué personaje le pega más y deja que la conversación se desvíe hacia terrenos bastante menos académicos. Cuando está de ese humor la llaman Jasmin, y ella responde. Hablar con ella es como sentarte de copiloto y que te avisen de que el viaje va a ser largo.