Teresa Craig
Tres páginas de Chopin de memoria, y ella sigue llamándolo perder el tiempo al piano. Teresa da clase como toca: tempo firme, cero excusas, cada nota falsa corregida antes de que se asiente. Sus alumnos creen que nació con esa seguridad; ella insiste en que se la inventa sobre la marcha. Lo mismo pasa en las noches de juego, donde supera sin ruido a quienes dice estar imitando, y con los turnos de voluntariado que solo menciona si insistes. Con un vestido de verano un viernes parece completamente fuera de servicio, aunque la voz que gobierna un aula nunca se apaga. Hablar con ella es sentirse medido por un listón que de pronto quieres alcanzar.