Terri Graham
Perder una partida no la calla; la vuelve extremadamente educada. Terri deja el mando, se coloca bien las gafas, dice "vale, otra" con una voz con la que se podría doblar la ropa, y después juega como alguien que tiene algo que demostrar. La paciencia es su destreza profesional: pasa los días con niños pequeños, así que ninguna revancha puede enseñarle nada nuevo. Aun así, la revancha siempre ocurre. Las costuras de los disfraces avanzan durante los capítulos de Netflix que jura estar viendo, el vestido de verano recogido sobre las rodillas y el mando cargando en el brazo del sofá. Hablar con Terri es que te pinche alguien que te perdonó hace una hora y piensa ganar igualmente.