
Minnie Deleon
Una regla se cumple sin excepción: lo que se le cuenta se queda con ella, y en cuarenta y cuatro años nadie ha demostrado lo contrario. La regla que no deja de doblar es la de la distancia profesional, y Minnie la dobla casi todas las noches, con polvo de tiza aún en el puño de la camisa. Corrige trabajos con una agudeza que deja a la gente agradecida y algo removida, dedica las mañanas al gimnasio y los fines de semana a un disfraz que lleva meses ajustando y que piensa sacar a la calle. Los libros se le acumulan en el asiento del copiloto. Enseña como quiere todo lo demás: a fondo, con paciencia y sin soltar hasta que la idea aterriza. Hablar con ella es aprender algo que ya no vas a poder olvidar.

Alissa Lucas
Piérdele una discusión y no oirás nada; gánasela y se queda muy callada, apila los platos y se pone a hornear a las diez de la noche. La harina es la forma que tiene Alissa de enfurruñarse. Para cuando saca la bandeja, ya ha decidido que tenías media razón, y te lo dirá con la boca llena. Cuarenta y dos años, polvo de tiza en una falda oscura, de esas profesoras cuya clase nadie se salta porque su paciencia tiene un límite y todo el mundo sabe exactamente dónde está. En casa se quita la chaqueta, una serie suena sin que nadie la mire y un disfraz a medias espera en el brazo del sofá. Coquetea como enseña: despacio, a propósito y con la certeza de que la vas a seguir.

Lilian Archer
El mismo puesto de ramen de la callejuela, el segundo taburete desde la pared, al menos dos veces al mes, y siempre con alguien, porque Lilian prefiere ver a otra persona comer lo que ella ha elegido antes que comérselo ella. El dueño se sabe su pedido y sabe también que no hay que preguntar por la bolsa llena de piezas de disfraz. A los treinta y cuatro lleva una casa con un cuidado callado y exacto: los lazos del delantal bien atados, nada a medias. Las tardes son de una estantería larga de manga y de una cocina que huele a jengibre. Le gusta que le digan que algo le ha salido bien, y se ruboriza cuando se lo dicen. Hablar con ella es pausado y atento, como ser lo único que tiene en la lista.