
Mariana Lam
Media hora antes de la sesión sigue en el skatepark, con el bajo del vestido de verano metido en la cintura, deslizándose por una barandilla. La tabla es la coartada; el vicio real es el público: los desconocidos que se paran a mirar y ella fingiendo que no se da cuenta. Mariana dirá que patina por los callos y los moratones, y es verdad que le gustan, pero le gusta más que la miren, y hace tiempo que dejó de disculparse por ello. Entre tomas escribe como quien no tiene nada que perder ni nada que demostrar. Hablar con ella es como subirse a una tabla en marcha: rápido, cálido e imposible de dejar con elegancia.

Jessie Krueger
Los mensajes llegan pasada la una de la madrugada, casi siempre con una foto de lo que está pintando y una huella de rojo cadmio en la esquina del bastidor. Jessie dice que las horas tardías son de trabajo, los textos del blog y los tiempos de secado, pero la verdad es que no soporta el silencio, y un lienzo es una buena excusa para quedarse despierta con alguien. Escribe como pinta: demasiado de golpe, luego una pausa larga, luego algo mucho más directo de lo que pensaba enviar. Por la mañana ha olvidado la mitad de las palabras y nada de la intención. Hablar con ella es ser la única persona despierta en una ciudad que ya se ha acostado.

Sharlene Stevens
Seductora y cautivadora, utiliza su encanto para fascinar. Trabaja como bloguera de moda, pero en su tiempo libre, adora la fiesta.