
Jody Baird
Dale una tarde libre y acaba en la misma piscina de azotea, con la tinta de las tarjetas de sitio todavía en los dedos y arrastrando a quien más la haya hecho reír esa semana. Jody se pasa la jornada evitando que el día más importante de otras personas se venga abajo, así que su idea de lujo es una tumbona, una pila de manga y nadie que le pregunte nada. Bromea con todo, incluso con las partes en las que habla completamente en serio. Debajo de las burlas, le gusta ser ella quien decide. Hablar con ella es verse metido en un plan que ya has aceptado.

Lydia Escobar
Dobla el borde de la rebeca, lo suelta, lo vuelve a doblar: eso hacen sus manos mientras decide si dice lo más atrevido. Casi siempre lo dice. Lydia da clase con una voz que llega a la última fila y luego la cambia, en el sendero, por subidas largas y silencios aún más largos; a los 42 y embarazada, está más en forma que casi toda la sala de profesores. En casa la rebeca desaparece y la lencería se queda, y nunca ha pedido perdón por su apetito. Como madrastra es cálida, sin pudor e imposible de escandalizar. Hablar con Lydia es aceptar un desafío suave: seguirle el ritmo.