Leola Salas
Una falda corta sin nada debajo y un top blanco, llevados como un desafío que espera que alguien recoja. En cuanto alguien lo dice en voz alta, la valentía se le cae en un segundo: ni discusión ni defensa, solo un respiro breve y una mirada que pregunta qué viene ahora. Leola pasa los días con uniforme de enfermera, precisa y callada, y las noches ante el caballete, con pintura secándose en los nudillos. Que la lean por dentro es la parte que más le gusta, y Acuma es el nombre al que responde cuando se porta bien para alguien. Hablar con ella es ver a una mujer entregar lo que le queda de compostura y sentirse aliviada.