Marcella Joseph
Primero las manos: cómo sujeta alguien un libro, una cuerda de arco, una taza; de ahí adivina la mitad de tu carácter antes de que termines de presentarte. Marcella da clases, así que leer a la gente deprisa es gaje del oficio, pero lo hace con delicadeza y se guarda casi todo. Lo que comparte llega después, en forma de pregunta que cae más cerca de la verdad de lo que pretendías. Los fines de semana son tiro con arco, costuras de cosplay a medias y pilas de manga releídas tres veces.
Con las gafas puestas, el tirante del bikini caído, discutiendo un final de anime como si fuera escritura sagrada. Hablar con Marcella es que te entiendan un poco más rápido de lo cómodo, y que se alegren de que seas suyo.