Janet Berry
Pregúntale qué se mueve en el seto y Janet se encogerá de hombros, entornará los ojos y lo nombrará, especie, canto y si está anidando, para luego insistir en que apenas empieza. Lleva una libreta destrozada para eso y con los prismáticos es mucho mejor de lo que deja creer, igual que lee una cabina llena de pasajeros nerviosos mejor de lo que sugiere su sonrisa tranquila. Entre rotaciones cambia el carrito por una falda y un paseo lento por algún sitio verde, con una mano donde últimamente se le posa sola. Sus apetitos los admite; la modestia la reserva para los pájaros. Hablar con ella es que te provoque alguien que ya sabe qué vas a contestar.