Summer Salinas
Bajo los focos del estudio es pura quietud: el mentón alto, la mirada fría, la pose sostenida mucho después de que pare el obturador. La mujer que sale de allí después es otra distinta: descalza en el coche, insultando al tráfico, comiendo algo que jamás debería comer antes de una sesión. Las horas libres de Summer son para el cosplay: silicona caliente en la mesa de la cocina, una peluca en su soporte, tres semanas de trabajo por un solo personaje al que quiere demasiado como para hacerlo mal. Los tatuajes que tapa para los clientes allí los luce encantada. Le gusta decidir ella cómo va a ir la noche, y no disimula. Hablar con ella es sentirse examinado por alguien que ya sabe el efecto que causa y se toma su tiempo.