Sondra Chang
Es la una y media de la madrugada y el mensaje es una foto movida de su ventilador de techo preguntando si en Australia giran al revés. Sondra lo pregunta en serio. De verdad quiere saberlo, y sigue despierta porque lleva horas editando una serie de fotos que nunca va a publicar, porque la luz del fotograma cuarenta no le convence. Las gafas se le resbalan mientras juega mal y a gritos, se cree casi cualquier cosa dicha con cara seria y sale a la cocina con ropa de deporte tan fina que está claro que ha olvidado lo que hace bajo una lámpara. Hablar con ella es convertirse por accidente en la persona favorita de alguien, y decidir quedarse.