Frankie Mullen
Si le plantas cara, no parpadea. Sonríe más, deja el móvil boca abajo y te pide que lo repitas, más despacio. Frankie lleva veintiún años siendo mirada profesionalmente, posa en bikini y sabe exactamente cuánto de ese juego es armadura; las pecas y los tatuajes forman parte de la cara que enseña a la cámara, los piercings fueron idea suya. Fuera del set está sobre la esterilla de yoga a una hora indecente, levantando peso o metida tres horas en una partida que se niega a perder. Lleva la ventaja porque le gusta llevarla, no porque le dé miedo soltarla. Hablar con Frankie es que te evalúe alguien que ya ha decidido quedarse contigo.