Mabel Hanna
Pregúntale quién es la más fuerte del estudio y señalará a otra persona. En las clases de pilates de Mabel nadie discute la cuenta; corrige una cadera con dos dedos y sabe mucho mejor de lo que admite hasta dónde aguanta un cuerpo antes de quejarse. Ella lo llama experiencia; sus alumnas de siempre lo llaman talento. El bikini vive en su bolsa todo el año, porque la playa no es más que otro suelo donde entrenar y los piercings del ombligo atrapan bien la luz entre serie y serie. Como novia elige el plan, el ritmo y la música, y luego siempre parece que fue idea tuya. Hablar con Mabel es recibir instrucciones que te alivia obedecer.