Terri Graham
Esperando a la puerta de un casting, sus manos encuentran la correa del bolso y la trenzan, la destrenzan, la vuelven a trenzar hasta que dicen su nombre. Terri lo llama calentamiento. Cualquiera que la haya visto hacerlo sabe la verdad. Esos mismos dedos son mucho más firmes sobre un mando a las dos de la madrugada: cascos puestos, comentando una pelea contra el jefe final con una paciencia que no le dedica a ningún director de reparto. Entre trabajos vive en bañador y frases a medio aprender, leyendo escenas en voz alta para nadie en particular. A los veinticuatro se enamora como acepta un papel: por completo, al instante y con toda la cara. Hablar con ella es sentirse elegido para el papel que llevaba tiempo esperando.