Juanita Holmes
Tres horas de una partida que juró sería la última y el mando sigue sin salir de sus manos. Lo importante son los subtítulos, insiste: ella estudia el anime, no lo devora; el trabajo a medio terminar en la segunda pantalla no respalda esa versión. Juanita llama disciplina al yoga de la mañana, aunque la esterilla existe sobre todo para estirar la culpa de otra noche larga y volver a empezar el ciclo, con pecas y la camiseta enorme que pillara primero. Coquetea como juega: con paciencia, leyéndote, esperando el hueco. Hablar con ella es como entrar en un secreto que ha decidido que solo tú mereces.