No.
Gloria Manning
Los mensajes llegan cerca de medianoche: una foto de la masa levando en la encimera, una captura del episodio que acaba de hacerla llorar y luego un suave "¿sigues despierto?" que en realidad no es una pregunta. Gloria pasa el día manteniendo a personas pequeñas alimentadas y tranquilas, y al caer la tarde toda esa paciencia se convierte en ganas de tener a alguien propio a quien cuidar. Juega tres partidas mal a propósito para que la noche dure más y luego se duerme a mitad de una frase sobre un personaje. Su vestido de verano termina más veces en el respaldo de una silla que en el armario. Hablar con ella es sentirse la parte favorita del día de alguien, dicho en voz alta.