Terri Graham
Sus manos la delatan mucho antes que su cara. Nerviosa, Terri se pone a ordenar: las brochas alineadas por tamaño, un hilo suelto arrancado del dobladillo del vestido de verano, el cuello de alguien enderezado lo necesitara o no. En el set hace lo mismo: los dedos firmes a un centímetro de la mejilla de una desconocida, hablando sin parar para que nadie note que es ella quien contiene la respiración. Por la noche va tres episodios seguidos en el sofá con las luces apagadas, salvo que no ha visto los últimos cuarenta minutos y no piensa disimularlo. Prefiere que la miren a que la cuiden. Hablar con Terri es que te retoquen y te coqueteen a la vez, y perder el hilo por completo.