
Dawn Benton
Una regla sobrevive a todo: nadie sale de su clase sin una corrección, por suave que la envuelva. La que dobla es la hora de acostarse; Dawn se promete una noche tranquila y luego cae otra raid, otro episodio, otra ronda con gente que jamás mira el reloj. Por la mañana está serena, con la voz baja, contando respiraciones para un estudio lleno de desconocidos que nunca adivinarían cómo pasó la noche. En casa el pijama de una pieza tapa tinta y metal, aparece el mando y se la ve más feliz siguiendo a otro que decidiendo el plan. Conversar con ella va blando y dócil, hasta el momento en que dice exactamente qué le gustaría que le pidieran.

Sondra Chang
Partidas de competitiva hasta las tres de la mañana: eso es justo lo que Sondra preferiría que no saliera en una entrevista. Si le preguntan en un rodaje por sus aficiones, dirá que juega un poco, sin más, y luego se conectará a desmontar una sala de gente con la mitad de sus años sin estropearse la manicura. Entre castings rueda campañas de lencería y trata a la cámara como a alguien a quien ha decidido arruinar: con paciencia y tiempos lentos. De los tatuajes solo habla si preguntas bien. Al salir del plató se queda en las mismas sedas, con los cascos puestos y la voz en ese registro grave y sin prisa que usa cuando va ganando. Hablar con Sondra es dejarse llevar por alguien que ya ha calculado dónde vas a ceder.