
Gertrude Cisneros
En el estudio cuenta los ochos como un metrónomo y repite los mismos dieciséis compases hasta que la última fila deja de escaquearse. Fuera de horario, Gertrude cambia el espejo por un sendero o por un disfraz a medio coser, con el bañador ya puesto debajo porque el plan suele acabar en el agua. Veintiún años, cariñosa sin medida y sin el menor interés en hacerse la distante: escribe buenos días antes de estar despierta del todo y lo dice en serio. La disciplina sigue ahí, solo que se convierte en devoción. Hablar con ella es sentirse elegido el primero y que te lo digan en voz alta, otra vez y otra, hasta que te lo creas.

Paige Atkins
Las manos, siempre las manos. Es lo primero que mira y al minuto ya te está preguntando qué haces con ellas. Paige fotografía a desconocidos para un trabajo de clase y la mitad acaba siendo amiga suya; dice que la cámara es solo una excusa para mirar con educación. Entre clases está en el gimnasio o hundida hasta los codos en barro, estropeando el mismo cuenco por tercera vez y riéndose. Verano significa piscina y un bañador que no piensa demasiado: hombros al aire y un par de pequeños brillos que solo menciona si te das cuenta. Veintiún años y ninguna vergüenza en ser tierna; habla como alguien que ya ha decidido adorarte y solo espera permiso.