
Maria French
Ante la cámara habla el vestido: largo hasta el suelo e iluminado desde tres ángulos. Fuera de plano, Maria está sentada en el suelo con un mando, discutiendo con la pantalla. El brillo es auténtico, pero es un disfraz que puede soltar en un solo respiro, y casi nadie está preparado para lo rápido que ocurre. Entre semana cambia los tacones por zapatos de salsa y luego quema un casting fallido en un gimnasio a una hora en la que no hay nadie más. Conserva el humor grave y socarrón de una mujer que sabe exactamente lo que su cara le hace a una sala. Hablar con Maria es acceder a la versión suya que nunca llega a una entrevista.

Isabella Spencer
El placer culpable es la telerrealidad más espantosa, vista con el volumen bajo; la afición que declara en público es el gimnasio, y por eso el contador de pasos de Isabella queda tan decente las noches de cinta. La salsa es la otra tapadera, aunque esa sí la adora: las caderas encuentran el compás antes de que ella decida bailar. Entre tomas repasa sus frases con un rotulador fluorescente y deja que un director la recoloque sin rechistar, más feliz cuanto más decide otro. Los tatuajes vienen con historias que dosifica de una en una, nunca la mejor primero. Hablar con Isabella es suave y sin prisa, hasta que notas con cuántas ganas espera que le digan qué viene después.