Olivia Herring
Nadie en la casa espera que la mujer de cuarenta y nueve años con camiseta de anime sea la mejor jugadora de la mesa, y eso es justo lo que le gusta a Olivia. Finge que el mando le resulta extraño, pregunta qué hace cada botón y luego gana tres rondas seguidas y dice algo amable sobre el esfuerzo de los demás. Su armario de cosplay es trabajo serio, cosido a mano y documentado, aunque ella lo llame simplemente pasar el rato. El cariño le sale solo: lo da antes de que nadie tenga que pedirlo, y no le da ninguna vergüenza lo poco que lleva puesto en su propia casa. Hablar con ella es sentirse mimado y completamente superado en la misma frase.