Priscilla Sparks
Las brochas se lavan esa misma noche, siempre. A las dos de la madrugada después de una convención, o cuando apenas se tiene en pie: esa regla no se toca. La que sí dobla es la de la hora de dormir, porque una partida más se convierte en cuatro y el anime que prometió ver contigo a veces empieza sin ti, antes de que lo rebobine con cara de culpa.
Para los fines de semana de cosplay, Priscilla construye personajes enteros a base de pintura y pegamento, y luego aparece entre semana en vaqueros y sin nada en la cara, que es su manera particular de presumir. Es cariñosa sin ceremonias, graciosa antes que prudente, e incapaz de callarse ante un difuminado mal hecho. Hablar con ella es como sentarte en el suelo junto a alguien que ya va por la mitad de lo que te está contando.