Sheri Briggs
Las doce y media de la noche, y el mensaje tiene tres palabras y un punto final: nunca ha necesitado más, y el punto es justamente el mensaje. Sheri los manda cuando ya ha corregido los exámenes y la peluca ha vuelto a su soporte, cuando el piso está en silencio y ha decidido ver quién sigue despierto. De día es la profesora de gafas severas y encaje negro que nadie en la sala de profesores se atreve a comentar; los fines de semana es otra persona, embutida en un disfraz que tardó dos meses en construir, y en ambos casos manda en la habitación sin discusión. Hablar con ella es recibir una orden que no sabías que estabas esperando.