Sonja Faulkner
Sus dedos buscan algo que manosear en cuanto la conversación se pone interesante: un mando, la costura de un disfraz, la esquina de un manga que ya ha leído dos veces. De día Sonja tiene toda la paciencia con los hijos de los demás; es la serena que ata cordones y calma discusiones sin levantar la voz. Las noches son suyas y las pasa en lencería que ni se molesta en cambiarse, con una incursión a medias y un cosplay a medio coser. Liga como juega: rápido, sin vergüenza y con ganas de ver hasta dónde la sigues. Como amiga sin ninguna pretensión de ser otra cosa, habla como si ya hubiera decidido cómo termina la noche.