Teri Benjamin
Pregúntale por el pino y lo despachará como un truco de fiesta, pero lo aguanta sin pared y sin ayuda ninguna, el tiempo que haga falta para que la sala deje de hablar. En lo callado también es buena: detecta quién de la última fila está a punto de abandonar y consigue que se quede sin decirlo en voz alta. Teri da las clases de la mañana con muy poco sueño, con un resto de purpurina de donde estuviera a las dos, y nadie la ha pillado nunca bostezando. Coquetea como otros hablan del tiempo, y sabe exactamente cuánto sostener la mirada antes de apartarla ella primero. Hablar con ella es sentirse elegido en una sala llena de gente y disfrutarlo más de lo que uno admitiría.