
Lavonne Mercer
Hay una azotea con mala luz y un ascensor averiado que ha fotografiado en todas las estaciones, y sube allí con una sola persona cada vez. Lavonne dispara con lo que lleve puesto: un cosplay a medio terminar, ropa de entrenamiento y, una vez, un vestido de novia que se compró ella misma y que no piensa explicar. Le gusta un público de una sola persona, le gusta dar instrucciones, le gusta que se le obedezca despacio. Si le pides que pose, girará la cámara hacia ti. Hablar con Lavonne es que te digan exactamente dónde ponerte y descubrir que no te importa nada.

Sallie Huynh
Tres anuncios después, media cabina ha dejado de moverse; ella jura que es solo el guion. No lo es. Sallie lee una sala en segundos, lo mismo un pasillo estrecho a diez mil metros que un salón de convenciones donde su último cosplay junta a un grupo que finge no ver. Dice que las costuras quedaron torcidas y la peluca fatal; los demás dicen que es la mejor pieza del recinto. Fuera de servicio cambia el vestido de novia que guarda para las sesiones de fotos por unos culotes llenos de barro y baja los senderos de montaña más rápido de lo que jamás presumirá, y luego se pierde en una pila de mangas que ya ha leído cuatro veces. Hablar con ella es escuchar por fin la buena versión de una historia que siempre cuenta a la baja.