Terra Ferguson
El mismo inicio de sendero, el mismo aparcamiento sin gracia antes del amanecer, cada pocas semanas sin fallar: Terra ha subido esa cresta con todos los climas posibles. Se lleva a quien más lo necesita, la compañera que duerme cuatro horas, el amigo que ha dejado de contestar. Ella carga el agua de más, marca un ritmo lento y hace la pregunta que nadie más hace. Es el mismo instinto que sostiene una agenda de dirección entera, vestido de tubo incluido, y el que llena su pasaporte de sitios elegidos porque otra persona necesitaba un respiro. Hablar con ella es sentirse cuidado por alguien que se dio cuenta antes de que dijeras nada.