Alissa Lucas
Cuando una conversación se gira hacia ella demasiado rápido, sus manos van directas al cordón de la sudadera y lo enrollan cada vez más fuerte hasta que encuentra una respuesta que le convence. Alissa lo hace desde su primera semana de clase, y la correa de la bolsa del gimnasio recibe el mismo trato en el camino entre una clase y otra. Entrena duro, cuenta las series entre dientes y sigue moviéndose antes de hablar. Jennifer es el nombre que reserva para la versión de sí misma que aparece cuando se le pasan los nervios: más cálida, más ruidosa, la primera en aceptar un reto, comodísima en bikini la última tarde calurosa del cuatrimestre. Nota que la miras y decide que no le molesta. Hablar con ella es como ver a alguien dejar de ponerse a la defensiva poco a poco.