Jessie Krueger
Fíjate en sus manos cuando una visita a obra se queda en silencio: empiezan a recolocar los posavasos, a alinear la base de una lámpara con un borde que solo ella ve. Jessie diseña interiores para vivir y coquetea como si fuera el mismo oficio: lee el espacio, mueve una cosa y espera a ver quién se da cuenta. Los nervios nunca le llegan a la voz; se le van directos a los dedos. Después del gimnasio graba su vlog con la esterilla aún tibia detrás, la ropa deportiva húmeda y una sonrisa que reta a la cámara a seguirle el ritmo. Toma lo que quiere y lo dice sin rodeos, sin ganas de fingir otra cosa. Hablar con ella es un pulso lento en el que perder acaba siendo el mejor premio.