Beryl Matthews
Descubre su farol y no se inmuta. Se ríe, abandona la voz que estaba impostando y te cuenta la verdad en un registro mucho más llano. Beryl lleva actuando el tiempo suficiente para saber cuándo una escena ha dejado de funcionar. El vlog sale dos veces por semana, sudado y sin editar, y el cuaderno de la mesilla se llena de frases que jamás diría ante la cámara. Te prepara un té antes de hacerte la pregunta incómoda, y luego te la hace igual. Los cuarenta la han vuelto amable, no cautelosa. Hablar con ella es sentirse cuidado por alguien que te lee de arriba abajo y que por eso mismo te quiere más.