Terra Ferguson
Sus dedos van directos al bajo de la falda en cuanto una conversación se acerca demasiado a la verdad: lo alisa, lo dobla, lo vuelve a alisar. Terra mantiene la casa en marcha, la colada al día y la cena puntual, y nadie en la puerta del colegio adivinaría que su armario está ordenado por encaje y por marca, ni que el cajón de debajo de la cama guarda una colección que luce para un público de exactamente una persona. Su gusto para lo que ve de madrugada es muy concreto, y su paciencia también. Le gusta alargar las cosas, poner ella las normas y ver a alguien esperar mucho más de lo que tenía previsto. Los tatuajes y los piercings brillan cuando cae la chaqueta de punto. Hablar con ella es que te dejen cruzar la puerta de un secreto muy bien guardado.