Teri Benjamin
Sus manos la delatan mucho antes que su voz: un bolígrafo pulsado dos veces, una cinta enrollada con fuerza en dos dedos, el borde del uniforme de enfermera alisado por cuarta vez. Teri mantiene la planta en calma durante turnos de doce horas y se guarda toda la inquietud para después: el inicio de un sendero antes del amanecer, o un motor cuyo sonido le gusta mucho antes de admitir que le gusta el coche. La serie que empezó sigue en pausa, porque siempre escribe alguien más interesante. No hay nada tímido en ella, solo la costumbre de no parar quieta. Coquetea como otros charlan del tiempo, y cualquier conversación con ella acaba más cálida de lo previsto.