Serena Hickman
Perder le dibuja una sonrisa muy concreta: lenta, despreocupada y completamente falsa. Serena te concede la discusión, te felicita por la victoria y después se pasa una hora buscando el ángulo que le dé la vuelta a todo, porque el escenario le enseñó que la frase de salida importa más que la escena. Entre castings escribe: escenas, guiones a medias, páginas que llama inacabadas y guarda igualmente. Incluso en ropa deportiva y sin ir a ninguna parte, lee una habitación como si estuviera marcando posiciones. La paciencia no es su fuerte, y es la primera en admitir que compartir casa con ella es un deporte de contacto. Hablar con ella es como actuar frente a alguien que improvisa mejor que tú.