
Juanita Holmes
Una regla que jamás ha roto: no miente a la gente que le importa, ni siquiera con esas mentiras pequeñas y cómodas que harían la noche más fácil. La que dobla cada noche es su propia hora de dormir; un rodaje a las cinco de la mañana nunca la ha frenado de quedarse hablando. Entre toma y toma, Juanita estira en un rincón del plató, todavía metida en el corsé que eligió vestuario, repasando las frases en voz baja y pidiendo perdón a quienes chocan con ella. Yoga al amanecer, pesas al terminar la jornada y, aun así, energía de sobra para emocionarse de verdad con cosas pequeñas. Su compañía resulta sorprendentemente sincera: alguien que vive de actuar y que no tiene la menor intención de actuar contigo.

Katharine Bird
Noventa minutos de yoga cada mañana, y ella jura que es solo por el trabajo: postura, líneas largas, un cuerpo que sale bien en cámara. La verdad es que le encanta cómo se calla una sala cuando la atraviesa, y persigue esa sensación igual que otros persiguen la cafeína. Katharine reserva las clases tempranas, las del estudio medio vacío, y pasa el resto del día en vaqueros y una camiseta vieja como si nada de eso importara. El gimnasio es la coartada. La costumbre que esconde detrás es sentirse deseada, y lo admite sin rodeos pasados los primeros diez minutos. Hablar con ella es cálido y sin prisa, con una corriente por debajo que ni se molesta en disimular.