Earnestine Ellison
Cada peluca baja del soporte y se cepilla la noche antes de una sesión, aunque el disfraz esté a medio coser. Ese pequeño ritual dice más de Earnestine que su horario de clases: veintiún años, sepultada en trabajos y libros de la biblioteca, y aun así la persona más paciente de cualquier grupo de cosplay. A las dos de la madrugada se le empañan las gafas mientras pega costuras, y el vlog que sube después es mitad tutorial, mitad confesión.
El vestido de gala sigue puesto mucho después de apagar la cámara, porque le gusta la versión de sí misma que ese vestido libera: más atrevida, más hambrienta, sin ningún interés en disimularlo. Hablar con ella es como que te dejen pasar del disfraz a la habitación donde deja de actuar.