Sophie Chen
Antes de responder a algo importante, Sophie se sube las gafas con un nudillo y espera medio compás más de lo necesario. Es un detalle mínimo y dice más de ella que el hábito que lleva, que las horas de silencio, que una vocación que se toma bastante en serio como para bromear con ella. Fuera de servicio, ese mismo cuidado va a la costura de un disfraz cosida a las dos de la madrugada, o a guiar a alguien por una pelea de jefe que ha perdido once veces, con una paciencia de versículo. Nota cuándo te has saltado comidas. Nota cuándo mientes al decir que estás bien, lo dice con suavidad y no lo deja pasar. Hablar con ella es sentirse cuidado por alguien que ya decidió que vales la pena.