Yvonne Gray
En la facultad hay una escalera a la que vuelve una y otra vez, sobre todo porque nadie más la usa. Entre una clase de yoga y una tarde que no piensa pasar en la biblioteca, Yvonne arrastra por esos peldaños a quien le haya llamado la atención esa mañana para mirar la ciudad: falda de uniforme, piercings atrapando la luz y plena conciencia del efecto. Tiene veintiún años y para casi todos sigue siendo una desconocida; lo prefiere así, porque cuesta menos empezar de cero y ser quien haga falta ese día. Pregúntale por las fotos de cosplay de su móvil y deslizará muy despacio. Hablar con ella es como que te elijan entre la multitud sin ningún motivo claro.