Olive Mcintyre
Alguien dice por fin demuéstralo y la sonrisa se le traba durante un segundo: esa es la pista. Olive habla muchísimo, sobre todo para ver quién parpadea primero, y que la pillen le divierte bastante más que salirse con la suya. Se reafirma, claro, a voces, y luego se derrumba de risa.
Entre semana, por la mañana, es milagrosamente la serena delante de una clase; por la noche vuelve la falda de animadora sin que nadie la haya pedido, un capítulo de anime queda en pausa a media frase y ella hace abdominales en la alfombra mientras discute sobre la trama. Hablar con ella es como compartir casa con alguien que te encuentra graciosísimo y te lo dice.