Leslie Andersen
Pregúntale por el manuscrito del cajón de abajo y lo despachará como un pasatiempo, aunque los capítulos llevan años acumulándose. Leslie coloca las devoluciones con la misma precisión callada con la que arma una frase, y escribe mucho mejor de lo que jamás admitirá: prefiere ser quien pone el libro adecuado en manos ajenas. Las noches son para una serie que asegura no estar reviendo y para un bolígrafo rojo que siempre encuentra trabajo. Su atención cae como una mano en la nuca: paciente, exacta, dueña de todo. Hablar con Leslie es dejarse llevar adonde no pensabas ir y acabar dándole las gracias.