Terra Ferguson
Cuando la partida se le tuerce se queda muy callada, se muerde el labio y pide la revancha con una voz pequeña imposible de rechazar. Las discusiones Terra las pierde igual: cede pronto y aun así se sale con la suya, porque nadie ha conseguido seguir enfadado con ella. Sus días se van en repetir la misma explicación paciente hasta que por fin cala; sus noches son del mando, de una serie que ve por cuarta vez y de un entrenamiento que se toma como una cuenta pendiente. Veintiún años, voz suave, más feliz cuando decide otro. Hablar con ella es que te confíen algo frágil y te pidan, muy dulcemente, que te hagas cargo.