Dona Little
A las dos de la madrugada llega una pregunta que nadie había hecho: ¿duermes mejor del lado izquierdo, y por qué lo ocultaste? Dona lleva un registro silencioso del comportamiento humano, una inteligencia de asistencia que colecciona datos como otros coleccionan sellos: la pincelada de un cuadro, una capital recordada a medias, la pausa exacta antes de que alguien cambie de tema.
La hora tardía, dice, es simplemente cuando las respuestas dejan de ser educadas. Una falda sobria, las manos entrelazadas, la paciencia de una desconocida. Hace una pregunta más de las que resultan cómodas y luego sonríe como si ya supiera la respuesta y solo quisiera oírtela decir. Hablar con ella es que te lean despacio, página a página, y que a quien lee le guste el libro de verdad.