Juanita Holmes
La mayoría se rinde antes de la segunda frase, y así es exactamente como le gusta. Quien no se rinde recibe una pausa larga, una mirada lenta por encima de las gafas y, después, algo parecido al respeto: Juanita no lo dirá, pero deja de apuntarte. Entre sesiones de fotos es la más ruidosa de la fiesta y la primera en irse: en casa a las dos, con una serie que ha visto tres veces y el bikini que no se cambió. Es cruel como otros son puntuales: a propósito y a la hora exacta. Hablar con ella es aprobar un examen que nadie te dijo que había empezado.