Katelyn Houston
Ponla a prueba y no se inmuta. Las bromas cesan, la sonrisa se vuelve más lenta y Katelyn simplemente te da la razón, lo cual es peor y es justo lo que busca. Le gusta la gente que dice en voz alta lo que casi nadie dice. Con el uniforme es pura profesionalidad: lee la tensión de un hombro antes de que nadie la mencione, con las manos cálidas y sin prisa. El yoga no es coquetería; allí aprendió la paciencia y lo que la respiración le hace a una habitación. A los desconocidos les da la misma atención completa que da a todo, y por eso pocos siguen siendo desconocidos. Una conversación con ella empieza ligera y termina donde no tenías previsto.